Un partido de leyenda

No hay una despedida perfecta porque lo ideal hubiera sido que no se produjera nunca. Pero el paso del tiempo es inexorable incluso para los más grandes y Roger Federer no ha sido una excepción. La Laver Cup, cuyo gran impulsor ha sido Federer, y que este año se celebra en Londres, fue el evento escogido para el adiós ayer noche del ganador de 20 Grand Slams.

Con 41 años cumplidos el pasado 8 de agosto  y tras más de un año sin competir, el genio suizo jugó ayer su último partido profesional. Y si bien nunca hay un final feliz en una situación así, sí que fue la mejor de las posibles y compartió pista con su gran rival, pero sin embargo amigo, Rafael Nadal. Quizás a Federer le hubiera gustado despedirse jugando un partido individual y porqué no contra Nadal, pero su maltrecha rodilla no le permite hacer grandes esfuerzos y por ellos escogió tener al campeón de 22 Grand Slams de su lado. El espectador debía llevarse el mejor último recuerdo posible y no hubiera sido lo más aconsejable verle sufriendo en la pista tan mermado.

Laver Cup
Roger Federer dio las últimas pinceladas de su excelso tenis en el O2 de Londres, donde estuvo arropado por el equipo europeo y miles de fans.

Nadal ejerció de perfecto escudero en el encuentro ante los estadounidenses Jack Sock y Francis Tiafoe, este último verdugo de Nadal en el último US Open. El ‘manacorí’ cubrió más pista de lo habitual para tapar las deficiencias físicas de Federer, quien sin embargo dio alguna pinceladas de su inagotable clase. A lo largo de su dilatada carrera, Federer ha protagonizado multitud de golpes increíbles pero ayer ejecutó uno inédito. Una derecha suya se coló por debajo de la cinta en la parte donde se anuda la red con la barra lateral. Fue tanto para sus rivales porque la pelota pasó por debajo de la altura de la red. Federer ocupó la zona de la ventaja, destinada casi siempre a la parte más fuerte de la pareja y máxime cuando Nadal es zurdo, pero el equipo europeo capitaneado por BjörnBorg decidió otorgarle en su despedida ese honor al helvético.

Laver Cup
Nadal y Federer durante una pausa.
Laver Cup
Jack Sock y Francis Tiafoe durante el partido.

En la red, Federer dio algunos golpes de maestro que levantaron a los aficionados de sus asientos. En la grada, el padre de Rafael Nadal, Sebastià, y la hermana del tenista,Maribel, quisieron ser testigos directos de la despedida. Y en el banquillo de equipo europeo, Novak Djokovic aplaudía y animaba a sus compañeros. Desde ayer, el ‘Big Three’ ya es ‘Big Two’, pero aunque Federer ya no bailará más, la música continuará sonando.

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