¿Qué es el amianto y por qué es tan peligroso?

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, el amianto en un “mineral constituido por silicato de cal, alúmina y hierro, que se presenta en fibras blancas y flexibles”. Su uso se generalizó en la década de los 70 en varios sectores porque sus fibras son el excelente aislante, no es conductor de la electricidad y resiste al calor, al fuego y a los productos químicos. Esto, sumado a su bajo costo, hizo que este material resultara especialmente rentable para las empresas, que lo empleó especialmente en el mercado manufacturero, principalmente de elementos de construcción, materiales textiles termoresistentes, productos de ficción, revestimientos, etc.

A pesar de que en la actualidad su uso está completamente prohibido, aún quedan muchas construcciones anteriores a la prohibición que lo emplearon. Justo la semana pasada Comisiones Obreras denunció que el curso académico 2022-23 ha arrancado con amianto en 14 colegios de la provincia de Cádiz.



¿Qúe tipo de enfermedades provoca?

El simple hecho de estar en contacto con el amianto en sí no supone riesgo para la salud pero la situación cambia si el contacto es prolongado o si ese amianto se fragmenta. En este último caso, las fibras se liberarían, pasarían al aire y al entrar en contacto con las vías respiratorias, podrían causar enfermedades graves como:

  • La asbestosis o amiantosis es una cicatrización irreversible del pulmón que provoca graves dificultades respiratorias. Se puede seguir desarrollando incluso después de haber cesado la exposición al amianto.
  • El cáncer de pulmón. Las personas que trabajan con frecuencia con amianto corren un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
  • El mesotelioma es un cáncer incurable de la capa interior del pecho o de la pared abdominal. Su incidencia entre la población general es muy baja, pero los trabajadores del amianto tienen una probabilidad mayor de desarrollarla.

La dificultad de establecer la causalidad entre el amianto y la dolencia estriba en el hecho de que estas enfermedades tardan mucho tiempo en desarrollarse. Los síntomas pueden aparecer a los 10-20 años de la exposición, incluso en algunos tipos de cánceres puede tardar hasta 40 años en aparecer los efectos nocivos.

Regulación del amianto

El amianto comenzó a regularse en los países desarrollados a partir del 2000. Europa prohibió su uso a partir del 1 de enero de 2005 con la Directiva 1999/77/CE, y con la Directiva 2003/18/CE prohibió la extracción de amianto y la fabricación y transformación de productos de amianto. Sin embargo, el principal problema es la exposición al amianto durante las actividades de eliminación, demolición, prestación de servicios y mantenimiento.

La Directiva 2009/148/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de noviembre de 2009, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al amianto durante el trabajo controla estrictamente toda clase de exposición al amianto.

La legislación controla estrictamente la exposición a todos los tipos de amianto en todas sus formas. En virtud del artículo 8, los empresarios deberán asegurarse de que ningún trabajador esté expuesto a una concentración de amianto en el aire superior a 0,1 fibras por cm³ medidas como una media ponderada en el tiempo para un período de 8 horas (TWA). Cualquier trabajo directamente relacionado con el amianto debe ser notificado a la autoridad nacional competente.

España se adelantó en este aspecto a Europa y prohibió su uso en 2001 (previamente, había prohibido también el uso del amianto azul y marrón, los más nocivos para la salud).

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