No piensen en el invierno

El verano es el tiempo de la felicidad, lo sabemos. No piensen todavía en el invierno qué nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien en este país es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni mas tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir. Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Aprovechar para darnos un bañito, en esas aguas cristalinas que tenemos en nuestro maravilloso mediterráneo. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarnos de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porteadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren. Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos, en buena compañía, con la mejor posible y con risas, muchas risas. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano. Un beso robado. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine… Enamorarse es un milagro. Y seguir enamorado, de esa persona que te enamoró hace ya 15 años, eso sí que es maravilloso, queridos lectores eso no tiene nivel de medición y que por muchísimos años más pueda ser así. Como saben, les deseo lo mejor. Que sean muy felices en este otoño que ya asoma la cabecita tras las cortinas de nuestra vida. Abrazos.

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