Ley de protección animal: los animales salvajes quedan desprotegidos

El pasado agosto, se aprobó el anteproyecto de la Ley de de Protección, Derechos y Bienestar de los animales. Ahora se encuentra en trámite, y se prevé que entre en vigor el próximo año.

Esta normativa pretende acabar con el “abandono y el maltrato de los animales en el ámbito doméstico, poniendo fin a las altas tasas de abandono y muerte que hay en España.

El hecho de que solo aplique a animales domésticos o en el entorno urbano se debe en gran medida a las múltiples quejas de taurinos y cazadores, por poner solo dos ejemplos.

Un primer paso, pero insuficiente

Animalistas y protectoras la consideran insuficiente, pero también opinan que “es un primer paso para que se regulen las colonias felinas urbanas o se impida la venta de mascotas en tiendas“, afirma Àlex Salvador, coordinadora de El jardinet dels gats, una entidad sin ánimo de lucro de Barcelona que se dedicada al cuidado y protección de los gatos callejeros y abandonados. Y es que con esta normativa, la cría, comercio y exposición de animales solo podrán realizarla criadores autorizados.

La norma establece que los propietarios de mascotas deberán “mantenerlos integrados en el núcleo familiar, en buen estado de salud e higiene“, “pero hay puertas traseras”, continúa Salvador. “Hemos avanzado un poquito, pero queda mucho por hacer”, añade. “Además, quedan las dudas de cómo se va a aplicar, faltan matices”, apunta.

Perros y gatos en balcones

Con esta ley, no se podrá “mantener de forma habitual a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos, patios y similares o vehículos”, según reza su artículo 27. Pero tampoco especifica qué se entiende por “forma habitual”. ¿24 horas? ¿Una semana?

Ese mismo artículo establece que está prohibido “mantenerlos atados o deambulando por espacios públicos sin la supervisión presencial por parte de la persona responsable de su cuidado y comportamiento”, es decir, en principio no se les podrá dejar atados a las puertas de una tienda o establecimiento sin que alguien los vigile.

Más de tres días

Otro punto del artículo 27 impide “dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante más de tres días consecutivos; en el caso de la especie canina, este plazo no podrá ser superior a veinticuatro horas consecutivas”.

Pero hay otros aspectos de la ley más polémicos, como que se va a exigir a los propietarios de perros un curso de formación obligatorio y un seguro de responsabilidad civil que cubra los desperfectos que el can pueda ocasionar.

Curso para todos los animales

En realidad, el curso, que en principio solo estará destinado para adoptar perros -aunque todos los animalistas y responsables de protectoras de animales consideran que debería ser extensible a cualquier animal doméstico– consiste en recapacitar durante media hora de tu vida sobre las consecuencias de la adopción, y de hacerlo de manera uniforme. Una medida que ya se realiza en protectoras de animales a través de encuestas y preguntas sobre la disponibilidad de tiempo o de recursos económicos para poder atender a un animal, matiza Salvador, que da las claves que hay que seguir para adoptar a un gato.

Dos años para los ya propietarios

Las personas que ya tengan perro, tendrán un máximo de dos años para realizar el curso. Pero si una persona quiere adoptarlo, debe realizar antes la formación, que tendrá una validez indefinida.

Los expertos consideran que la obligatoriedad del curso facilitará una tenencia responsable de los perros y esperan que se evite así el goteo constante de abandono de animales.

La norma solo aplica a la fauna urbana, a la que define en su artículo 3 como “todo animal vertebrado que pertenece a una especie sinantrópica y que, sin tener propietario o responsable conocido, vive compartiendo territorio con las personas, en los núcleos urbanos de ciudades y pueblos”.

Ganaderos descontentos

Y ese es uno de los “grandes problemas” de la ley para los ganaderos y agricultores, según explica Lluís Viladrich (representante de Fauna de JARC, Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya): “Todas las normativas están hechas para proteger a la fauna y desproteger a explotaciones agrícolas y ganaderas, sin tener presentes sus necesidades de explotación“, se queja. Y eso hace que, a día de hoy, “entre un 20 y un 30% de explotaciones agrícolas y ganaderas del Pirineo catalán se hayan visto obligadas a cerrar, una cifra extensible a toda España”, asegura Viladrich.

Los ganaderos se quejan de que les obliguen a tener “estrictas medidas” de control e higiene en sus granjas y no se actúe contra los depredadores naturales de sus animales, como el oso pardo o el lobo, que se encuentran en la lista de especies protegidas.

Pero hay muchos otros depredadores de cultivos o animales de granja que se encuentran ‘fuera de la ley’, como es el caso del corzo o el ciervo, el conejo (que tiene un alto índice reproductivo), el jabalí, el zorro o casi todas las aves, por poner solo cinco ejemplos. La ley de protección animal se olvida de estos animales silvestres o salvajes, dejándoles más desprotegidos, si cabe, que antaño.

1- Corzos, ciervos y venados

Herbívoros por definición, tanto ciervos y venados como su ‘hermano pequeño’, el corzo -que pesa de media cinco veces menos- se alimentan de césped, hojas y brotes de los árboles, pero también de ciertas frutas y cereales. Es decir, que pueden atacar cultivos de trigo o plantaciones de remolachas o repollos, además de árboles frutales como el peral o el manzano.

2- Conejo o liebre

Su gran capacidad reproductora y el hecho de que se alimente de una gran variedad de especies vegetales, frutos, semillas, hierba, raíces, flores y hojas le convierten en una de las especies silvestres que mayores daños causa en la agricultura. Devora desde plantaciones de fresas silvestres a zanahorias, pero son especialmente nocivos para los viñedos y plantaciones de cereales; también para árboles cítricos, olivos, almendros, cerezos, pistacho y azafrán.

3- Jabalís

La prole de jabalís, como la de conejos, está en auge constante: no solo se pasean a sus anchas desde hace años por barrios de Barcelona, sino que llegan al centro de la capital catalana con cierta impunidad. No es extraño, por eso, que en zonas rurales la problemática crezca de forma exponencial y los jabalís se ceben en los cultivos de cereal y girasol, por poner solo dos ejemplos, puesto que son especies omnívoras. Aunque su principal medio de alimentación son los vegetales, también comen frutas, semillas, hierbas o raíces.

4- Zorro

De siempre, el zorro es uno de los principales depredadores de las gallinas: es una de sus presas favoritas. Suele actuar de noche y puede cazar varias gallinas el mismo día. Normalmente, el zorro mata a más presas de la que puede comer, pues tiende a enterrarlas o esconderlas. Son uno de los animales que más bajas causan en el mundo avícola, puesto que pueden escalar o saltar muros o cercas de hasta metro y medio. También pueden escarbar y hacer agujeros y túneles para acceder al gallinero. Asimismo, se alimentan también de raíces y nueces.

5- Pájaros y aves

España es el único lugar del mundo en el que pueden verse ocho determinadas especies de aves y el único lugar de Europa en el que se ven otra diez. Además, hay hasta 32 especies con más del 75% de su población europea en España, según recoge III Atlas de las Aves en Época de Reproducción en España, publicado por SEO/BirdLife. Pero también son las especies que más atacan los campos de grano y frutas, como la uva. En España, se cultivan una media de 6 millones de hectáreas de cereales. Es el sector con mayor base territorial y con distribución a lo largo de todo el territorio. En cuanto a la uva, España es el segundo lugar en la producción de uva de mesa de la UE después de Italia.

Enlace de origen : Ley de protección animal: los animales salvajes quedan desprotegidos