Conmoción y luto en Algeciras

Algeciras se ha visto conmocionada en la tarde de este martes por el asesinato de Diego Valencia, sacristán de la iglesia de La Palma, y el ataque al sacerdote Antonio Rodríguez, párroco de la capilla de San Isidro, a manos de un individuo armado con un machete que ha sembrado el pánico en el corazón de la ciudad. No cabe sino condenar lo ocurrido, solidarizarse con los familiares y allegados de ambas víctimas y con el conjunto de la comunidad católica, al haber sido objeto de estos dolorosos hechos dos representantes de la Iglesia.

En segunda instancia, hay que hacer un llamamiento a la calma ante este presunto atentado de carácter yihadista, cuya investigación ha asumido de inmediato el Juzgado nº 6 de la Audiencia Nacional. Algeciras es una ciudad que desde hace muchos años es ejemplo de pacífica convivencia entre españoles y miles de extranjeros, especialmente marroquíes, muchos de ellos de segunda y tercera generación. Todos ellos comparten -compartimos- calles y plazas en perfecta armonía. La misma Plaza Alta, donde ha muerto cruelmente Diego Valencia, es escenario cada tarde de los juegos de niños de diversas confesiones religiosas, acompañados de sus padres.



Dicha convivencia debe ser garantizada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, en este punto, hay que felicitar a la Policía Local algecireña por su rápida actuación a la hora de detener al autor. A la espera del desenlace de las investigaciones abiertas y de conocer el perfil detallado del atacante y de sus motivaciones, es preciso recordar que el Gobierno viene desde hace años estudiando la posibilidad de declarar el Campo de Gibraltar, comarca en la que Algeciras ejerce como capital oficiosa, como zona de especial singularidad debido a su posición geográfica estratégica como principal puente entre Europa y África. Este hecho da al Campo de Gibraltar muchas ventajas -como contar con el primer puerto de España- pero le convierte también en una de las principales trincheras desde la que se combate a las mafias de la droga y del contrabando de tabaco. También el terrorismo yihadista. La declaración de zona de especial singularidad reforzaría el papel de la Guardia Civil, la Policía Nacional y Vigilancia Aduanera con incentivos para sus miembros y el refuerzo de sus respectivas plantillas. Es momento de retomar ese debate.

Algeciras está de luto y consternada. Este miércoles, a las 12:00 en la Plaza Alta, estamos llamados a expresar nuestra solidaridad con las víctimas y nuestra repulsa por lo ocurrido.

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